QUÉ PASA EN NAIROBI

El futuro del Protocolo de Kioto

La entrada en vigor del Protocolo de Kioto marca el final de 10 años de negociaciones, y en términos prácticos, significa que los países del Anexo B que han ratificado ahora están legalmente vinculados a cumplir con los objetivos que concordaron respaldar en Diciembre de 1997 en Kioto. Ahora tienen que ponerse en serio para lograr esos objetivos, tramitiendo medidas de reducción de las emisiones domésticas y usando los distintos mecanismos comerciales brindados por el Protocolo de Kioto. Las preparaciones formales para formar un mercado 'global' de emisiones para el comercio de emisiones para 2008 están en proceso, y el Sistema de Comercio Europeo de Emisiones (ETS en inglés) está ya en marcha. Los llamados 'mecanismos de flexibilidad', Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) y Proyectos de Aplicación Conjunta (AC) están ya operativos y los proyectos se desarrollan y se aprueban a velocidad creciente.

Mecanismo de Desarrollo Limpio: El Artículo 12 del Protocolo permite a los países industrializados presentes en el Anexo B invertir en proyectos en países en vías de desarrollo (que han ratificado Kioto) que garanticen contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en ese país. Unos ejemplos: Canadá financia un proyecto de eficiencia energética en China o Japón financia un proyecto de energías renovables en Marruecos. Estos proyectos tienen que haber obtenido la aprobación de la Junta Directiva del MDL y, además de generar una reducción medible de emisiones con respecto a una linea base como hasta ahora, tienen que tener 'adicionalidad', es decir, debe quedar claro que los proyectos no habrían tenido lugar de todas maneras. Deberían además ser diseñados para contribuir al desarrollo sostenible en los países socios en vías de desarrollo.

Proyecto de Aplicación Conjunta (introducido en el Artículo 3 del Protocolo): estos proyectos permiten a los países industrializados que tienen objetivos de reducción de emisiones, cooperar para lograrlos. Por ejemplo, los proyectos de eficiencia energética montados en Rusia con financiación alemana, o los proyectos de energías renovables en Hungría con financiación noruega que generan reducciones de emisiones, se pueden atribuir al país que los financia. En teoría, ésta es una forma económicamente más eficiente para los países industrializados de generar, en conjunto, las mismas reducciones de emisiones.

Los mecanismos de mercado de Kioto cuentan con una arquitectura robusta y hermética que contempla sistemas de contabilidad nacionales y un sistema de controles internacionales para asegurar que se alcanzan los objetivos reales de reducción de las emisiones globales. El MDL de alguna forma queda fuera de esta arquitectura. Estos problemas, juntos, significan que hay una fuerte necesidad de asegurar que las metodologías de los proyectos para el MDL sean herméticos y logren beneficios reales para el clima y un desarrollo sostenible.

Muchas de las discusiones durante los últimos siete años han sido acerca de la preocupación de mantener la integridad de esta arquitectura y de resistir a los intentos de debilitación. El resultado todavía no es perfecto pero en general proporciona una base sólida sobre la cual se puede construir el futuro del régimen político climático. Su mayor debilidad consiste en mezclar las emisiones de carbono fósil y las reservas de carbono orgánico, llamadas 'sumideros de carbono', que tienen como consecuencia una mayor introducción de carbono fósil en la biosfera bajo el nombre de reducción de emisiones. El futuro del sistema de contabilidad de la Utilización del Suelo, Cambio de la Utilización del Suelo y Forestación (USCUSF, LULUCF en inglés) será uno de los principales factores en las próximas negociaciones (Véase 'Nota sobre sumideros'3 más abajo).

Sistema financiero: Según el Acuerdo de Bonn de 2001 que se logró en la COP6 bis, algunas Partes del Anexo B (UE, Canadá, Nueva Zelanda, Noruega y Suiza) accedieron a disponer “unos niveles de financiación predecibles y adecuados” para las naciones en vías de desarrollo con el objetivo de ayudarles a adaptarse al cambio climático, diversificar la energía primaria disminuyendo el uso de hidrocarburos y asistirles en la transferencia de tecnología montando un Fondo Especial para Cambio Climático y un Fondo de los Países Desarrollados, ambos administrados según el Convenio. Este acuerdo se formalizó más tarde en la COP7 en Marrakech a finales de 2001. Las Partes prometen revisar esos acuerdos antes de 2008. Ahora se exigirá el respeto de esos compromisos y podrán ponerse en marcha los esfuerzos para asistir a los países que han ratificado el Protocolo en vías de desarrollo en la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, aunque queda claro que este nivel de financiaciones no es absolutamente adecuado. Además, un pequeño porcentaje de los fondos recaudados de la venta de los créditos de emisión generados según el MDL del Protocolo de Kioto se destinarán para ayudar el Fondo de Adaptación y de finanza.