TENDENCIA AL INCUMPLIMIENTO

QUÉ OCURRE EN ESPAÑA

Comercio de emisiones en España: Plan nacional de asignación
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A pesar de la actual trayectoria hacia el incumplimiento de Kioto por parte de España, la política energética está enfocada a favorecer los intereses económicos de las grandes compañías eléctricas, como bien demuestra el Plan de Infraestructuras de Electricidad y Gas para 2002-2011. Esta planificación incluye más de 35.000 MW en centrales térmicas que añadirían 18 millones de toneladas de CO2 netas al año, dificultando gravemente el cumplimiento del Protocolo de Kioto. Así mismo, no existe una política coherente con el Protocolo de Kioto sobre otro de los sectores que mayores emisiones supone como es el transporte. De hecho el sector energético (generación de electricidad, transporte, diversas industrias y otros) es el mayor responsable del total de las emisiones, representando en 2002 casi el 80% del total, con un aumento de más del 40% respecto a 1990.

Lamentablemente, este Plan Energético tiene muy poca credibilidad, y así lo hizo saber Greenpeace en sus Críticas a la Planificación energética, pues se elabora sobre la base de hipótesis muy discutibles como un crecimiento económico sostenido y precio del petróleo estable toda la década. Así mismo, el escenario planteado nos lleva a la ineficiencia energética. No se propone nada en esta planificación para evitar la pérdida de eficiencia energética que venimos sufriendo, ya que el consumo de energía primaria ha crecido en los últimos 10 años casi un 37%, mientras en ese mismo período el Producto Interior Bruto ha crecido un 29,5%.

En este sentido, el Gobierno aprobó a finales de 2003 la Estrategia Española de Ahorro y Eficiencia Energética (E4) para el periodo 2004-2012 en Consejo de Ministros. Lamentablemente, la propia estrategia asume que en el 2012 las emisiones de gases de efecto invernadero van a aumentar un 58% con respecto a 1990, mientras que el compromiso español en Kioto es no aumentar por encima del 15%. Sin embargo la Comisión Europea, en el Programa Europeo de Cambio Climático, ha demostrado que medidas en Ahorro y Eficiencia y Gestión de la Demanda permitirían a la Unión Europea lograr una reducción de emisiones del DOBLE del 8% al que se ha comprometido en el Protocolo de Kioto.

Una de las críticas de los ecologistas a la E4 es que no conseguirá que se ahorre energía, sólo que el consumo energético aumente un poco menos, ya que el objetivo se establece en base al hipotético ahorro que se produciría en 2012 en caso de que no se hiciese nada. El objetivo del Gobierno en la E4 es totalmente insuficiente, pues intenta camuflar un aumento del consumo de energía de casi el 40% entre 2000 y 2012 y reducir sólo un 7,2% la intensidad energética primaria (energía primaria necesaria para producir una unidad de Producto Interior Bruto), mientras que en Europa esta reducción se estima en un 13% para el 2010.

Existe una grave falta de coordinación de la E4 con la Estrategia Española para el cumplimiento del Protocolo de Kioto. Es también evidente la falta de integración con el Plan de Infraestructuras de Electricidad y Gas, ya que no existe una planificación integrada de los recursos basada en la demanda.

La E4 no contiene los instrumentos reglamentarios y normativos que faciliten u obliguen a los sectores a reducir su consumo energético. El Gobierno invertirá sólo dos mil millones de euros en ahorro y eficiencia energética, mientras que esperan que la inversión privada sea de 24 mil millones de euros, a pesar de no haber establecido medidas o elementos fiscales que incentiven esta inversión.

Es imprescindible realizar una correcta planificación e integración de todas las estrategias y planes surgidos no sólo para cumplir Kioto, sino para establecer una base sólida y estable sobre la que se consiga avanzar más allá de este compromiso internacional.